domingo, 28 de septiembre de 2008

Cuento Ficticio.

Caso

El auto iba lo más rápido posible. Por los vidrios polarizados se veían las luces de la ciudad: de faroles, casas, pubs, letreros etc. Todos se entremezclaban y provocaban una imagen psicodélica llena de colores y brillos posibles.
En el interior del automóvil iba una joven dopada, yacía en la profundidad de sus sueños, a su alrededor la acompañaban 6 jóvenes.

El baño era blanco, las paredes, la ducha, todo estaba relleno de baldosas de ultra blancura; fue allí donde la joven abrió sus ojos; se encontraba en una ducha con agua muy fría, esta contenía hielo. A un costado de ella, en la pared había un letrero con un mensaje, el cual decía: “¡llama es urgente!” Y en el otro lado había un teléfono.

Tenía una herida en su espalda, justo arriba del trasero.
La joven estaba exaltada, tenía mucho miedo. No sabía qué era lo que le había pasado.

Ahora. Cuando ya han pasado más de 25 años de lo sucedido, exclama la madre de la joven, con mucha rabia e impotencia. ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! Maldita sea! Por qué tuvo que ocurrir en ese entonces!

Esa noche la dulce muchacha fue a bailar, como lo hace toda la gente normal a su edad. En la discoteque conoció a un chiquillo, este gustó de ella y ella de él.
Pasaron un par de horas cuando llegó el momento de despedirse, más él le propone a la joven: ¿Te parece si vamos a mi departamento a seguir el carrete? Nos vamos para allá mis amigos y yo. Ella aceptó.
Cuando llegan, se disponen a conversar, a bailar, cantar y reír. Los muchachos sirven múltiples tragos; él le ofrece a ella uno en particular, un trago preparado por él “que le va a encantar”, ella sonriente lo recibe y lo bebe. Fue hasta ahí cuando nuestra amiga no recuerda absolutamente nada más.

Ella está dormida se encuentra en la profundidad de sus sueños, va en un auto rodeada de 6 jóvenes, y por los vidrios polarizados del automóvil se ven múltiples luces y colores.

En el hospital le informan a la joven que le han robado un riñón. Y que el restante no realiza sus funciones ya que está infectado, por ende deben conseguir urgentemente uno, por que le queda poco tiempo de vida.
Todos los familiares se someten a pruebas para poder donarle un riñón a la niña, más ninguno es compatible.

La madre recordaba aquel suceso con mucha tristeza, ya que su hija no pudo sobrevivir. Y pensaba: Si aquello hubiese ocurrido ahora, mi pequeña hija estaría viva.

La medicina ha creado todo tipo de órganos y ha imitado al pie de la letra sus funciones. Hoy en día ya nadie muere por falta de órganos, ya que todos estos se pueden comprar en el mercado a precios muy razonables.

Si esto hubiese ocurrido hoy, no habría de qué preocuparse.
La muchacha estaría sana y salva con un riñón de plástico, que realiza exactamente las mismas funciones del otro. Lo importante es que estaría bien, que estaría viva.

La gente ya no teme que este tipo de cosas suceda hoy en día, por que, es más ¿para qué se va querer robar órganos, si existe esta excelente alternativa, y en el caso de que por x razón llegue a suceder …¿por qué habría que preocuparse?

Es así como una fatal historia pasa al olvido. La medicina lo ha curado todo, (bueno casi todo); y por las calles ya se puede observar a uno que otro ser humano caminando feliz y radiante con más de algún arreglo particular en su cuerpo. “Se puede sustituir a la naturaleza, estando 100% conformes con los resultados”, es el pensamiento del satisfecho hombre posmodernista.

Valeria Astudillo