domingo, 18 de enero de 2009

Autorretrato de la oreja cortada



Te fumas esa pipa

Y el humo rosa el rojo.

Tus ojos parecen de mineral

Y tu nariz se encorvada hacia el abismo

Cubres de vendas tu oreja

Tu gorro de piel ya se secó,

Fue rápido el procedimiento

La chaqueta verde gris se junta junto a la piel

gracias a un botón justo en el corazón.

Clavícula, camisa blanca y muecas por doquier.

Un naranjo intenso denota el ultraje hacia el olvido

Se siente palpitar el corazón de las entrañas.

Tensión.

Auto mutilación.

¿Por qué el dedal de tus pupilas?

¿Por que el anochecer pasajero de tu brutalidad?

No debiste haber golpeado la mesa

No debiste haberte comido los vidrios triturados que caían al piso

¿No sabes que tragaste filos duros?,

Que retorcieron tu cerebro con sutil seducción.

¿No sabes que quebraste la columna y

Rompiste las heridas de tu boca en llamas naranjas?

¡Plomas! ¡Azules! ¡Verdes!

No sabes que dejaste de vivir

Por un paraíso esquizofrénico que brota en la vertiente de tu inteligencia.

No sabes que esa pipa lleva el oro que tu frente necesita.

Bueno, en realidad, que necesitaba.

Ya no ocultes más esas margaritas de terciopelo

Ya no descubras más el encandilo de tus ojos.

Ya no afeites más tu barba.

Y moja las orejas que dejaste en los vidrios que tragaste sin cesar aquel día.

No hay silencio ni bulla que ampare,

No hay sobrecogedoras opiniones al respecto

No hay vértigo ni placer

Ni orgasmos con sabor a menta

Ni hastíos lunares.

Todo está por terminar a comenzar

Y no hay ceño que frunza ese mechón.

Ese mechón que cuelga tras tu gorrito de piel,

Tras esas cejas disecadas

Y tras esos hombros endurecidos de tensión.

Pipa con sabor a menta, con sabor a melón y a residuos de sueños.

No hay dolor que valga, no hay sorpresa que diluya.

La casa es de adobe, y Dubai me espera.

Apaga la pipa de dientes carnosos,

Y volvamos a nacer.


Valeria A.

A mi Padre

Oh! sombra austera que me miras desde el fondo del mar

Déjate de navegar por mis cejas,

Deja mi cerebro tranquilo por momentos

Instantes

Segundos

Pero no más!

Padre mío ¿Dónde estás?

Hago exactamente lo que escribiste con sangre en las rosas blancas de tu funeral

No te vomité en dulces, no lo hice.

No refregué mi sudor en tu tumba, ni tampoco rocié de saliva tu pelo.

Solo dormí en el encanto de la niña eterna,

Y me fumé todos los cigarros del olvido y del futuro.

Te desangraste en espinas rosas

Te rompiste la nariz con la puerta del lugar

Pero lograste palpar los rayos destellantes del sol

Jugaste a morir, y todavía te empeñas en apostar por vida

No sabe que la muerte te hacía ganar dos mil pesos por hora

Pero te retractaste en la performativa

Ahora no hay pero que valga

No hay mares, ni océanos, ni ríos

Que puedan detener el dolor acumulado.

Te extraño, es un hecho,

Y acá todos los días se llora por ti

Por la ausencia de tu olor.

Por la ausencia de los garabatos,

Por la ausencia de tus ojos dormidos y tu sabor a limón

Los libros, las películas, el cine, el amor el arte

¡Toda la vida nos esperaba!

Todos los sueños carcomidos en una carcajada

En un fluir simultaneo del alma

De la vida, del frenesí.

Rondas por Curacaví, rondas por Santiago

Por Valparaíso y sus alrededores, rondas la virgen de Guadalupe

Y rondas el desierto azulado de la mujer con cabeza de rosas.

Te gusta viajar por la mente de los gatos, de los perros, de los niños.

Y allí te quedas, en el recuerdo inconmensurable de la ternura.

De la pena y la aflicción.

Tus fotografías se queman en el respaldo del sol,

Y una gaviota rosea con agua las flores disecadas de la vida de tu muerte

Sigues convulsionándote con las mujeres.

La bohemia, la vida de naufrago.

Agallas se tiene para romper con narices frías.

Agallas se tiene para resistir una melancolía amarilla

Agallas se tiene para hacer triunfar el azar

Agallas se tienen por hambre, por sed, por piel

Caminas, lo sé, me acompañas,

Acompañas a los otros.

Pero no respires tras el teléfono porque asustas a la gente

Y no camines con tus pantalones verde olivo

Porque exaltas la belleza del iluso

No te aparezcas como un vivo

Porque estás muerto.


Valeria Astudillo

Enjuague bucal de avispas

Enjuague bucal de avispas

Mate caliente

Sonrisas, risas tácitas

Un infinito en la salida

Plantas verdes en el cuarto y una guitarra sobre la mesa.

Espero que no caigan gusanos de tu boca


Espero que no caigan gusanos de tu boca

Y que no se marchite la flor que en algún momento tú y yo plantamos

Te vas, lo sé

Pero yo también me voy

Las luciérnagas nos cubren con su esplendor de rosa

Y tu a lo lejos me saludas

Castillos de Cristal

Bosques de Mármol

No quiero que llegue la primavera

Me asusta el sol y el agua de lluvia vuelve mi piel un color acido

Estamos en la fragmentación de los deseos

Los museos han cerrado sus puertas

Y todos persisten en querer entrar

No asustes al mago, debes dejar que haga su trabajo

Ess Muss Sein!
Is Muss Sein?

Tiene que ser!

Así debe ser!

Empapo mis pupilas en oro

Y la heterocromía convierte mis pies en azules y rojos

Qué bueno que no me tocó el negro

Odio el negro!

Más lo amo porque es mi único color favorito

Se ausentan las palabras

Se carcomen las baratas del adiós

Se entrepolan los cactus

Y se liberan las serotoninas

No bebas alcohol en migajas

Deja que fluya el color del alma

No explores territorios cubiertos de botellas

Porque el agua los inundará

Vete al infierno

Vete al sol

Ándate conmigo

Y vuelve antes de llegar

Aprieta mi páncreas con fuerza

Y expira el olor a humano que se siente

Por acá

Las nubes, los ríos, las hojas

Cantan los gallos que antes nos hacían dormir

Ensucia el lodo con pulcro

Y bebe el licor de arroz

No mojes tus hígados

No corras por tus parpados

No estropees las pupilas

Cúbrete de pestañas y nariz

Y no dejes entrar a la sucia oreja

Los dientes, la saliva y glóbulos rojos nos esperan

¡Apurémonos!

¡Llegaremos tarde!

Sistema circulatorio

La horda de tus muslos rojos

Los tejidos de tu páncreas

El hedor de tu miembro

Los muslos espeluznados

Nos traen ritmos de jazz y Zang tumb tumb

Tu dedo índice

Tu dedo pequeño

Recorren las venas de tu aura

Y el orgasmo se ha ido

Una calle infinita

Un disco pare en rojo

Fluir de venas nacientes

Fluir de venas espinadas

Los ladrillos de la muralla no te dejan ver los restos de polen en la enredadera

Y el cielo blanco, pulcro

Como el cemento ardiente

Y la columna vertebral rosa tu pelvis

Y los músculos se contraen

Y la sed revienta

Como en múltiples orgasmos

Como en múltiples roces de la verdad

Te deslizas

Dejas caer tu cuerpo sobre el mármol blanco del cemento estrellado

Y las maderas te sonríen,

Porque saben que estás con las enredaderas

Y que te las comerías como si fueran rosas bañadas en semen

Casi caes al abismo

Casi tocas el cielo

Y cierras los ojos mientras yo duermo

Y te veo y Tu no a mi

Y tocas la pared y me dices que nos absorbamos hacia dentro

Las hormigas andan como locas,

Nos invitan a cenar en vigilia

Preguntan si estamos en ayunas

Y nosotros solo atinamos a lamernos la cara con sudor

Nos apretamos en el instante

Y las hormigas nos escupen golondrinas de seda

Inventamos un dibujo de cristal

Y se los obsequiamos a nuestras amigas

Ellas sonríen y nos ofrecen más comida

El pollo gime, y el chocolate espera impaciente

Devoramos, trituramos todo

Para luego rociarnos de orina los ombligos

Nos ahogamos en el error

Y creamos las mentiras más infinitas del universo

Caímos por el abismo y sentimos el latir de corazones

Hombros, Hombros

Se rompen como construcción civil

Los cuadrados geométricos se convierten si Fisicromía.

Y las veredas se llenan de cenizas

Son nuestros cuerpos que brotan en la singularidad espacial

El aire nos contamina,

Pero el smog nos ayuda a vivir.

Respiramos más intensamente

Hasta ahogarnos en el múltiple sollozo del bebe

Ese bebe de tu vientre que vive antes del atardecer

Pero mañana acabará

Y yo acabé en tus pies.

Contrae el músculo

Contrae el vientre, la cara, los parpados, los labios,

El espesor de tus pezones

Y deja fluir la horda de tus muslos rojos.

Mujer con Cabeza de Rosas

En el horizonte un pato gris me saluda

Un hombrecito mirando hacia el oeste con su sombra detrás

La luz le llega de frente

En la cara

Distingue, distingue

La muchacha con vendas de colores exclama al pasar

Sus flores son relucientes y de múltiples colores

Una mano negra

Un brazo color amarillo degradado

Vendas de felpa cubren sus senos celestiales

Y una pierna de cartucho le carcome la cintura

¡Basta de poesía!

Exclama la nena de uña rojas y cara cubierta

No quiere mirar, se le escucha que habla, que murmura

Pero no quiere mirar.

Está harta de la carta, está harta de esos dedos que calculan las metáforas

De esos ojos sobresalientes que profundizan en el océano de la humedad

Su vestido costó veinticinco mil pesos,

Y el pañuelo rojo que cubre parte del torso

Simplemente lo compró en la boutique de la ciega Romana

La silla con patas de cristal

Con piernas de cristal y zapatitos de tacos

Se abraza a si misma con brazos de flamenco,

Respira, suspira.

Inhala, exhala

Y se mueve como una serpiente geométrica

Respaldo de papel

De oro, de cobre

De metal puro

Denso y duro como la agonía en el desierto

En el horizonte infinito de la protagonista con cabeza de rosas

De fondo, a un costado, un león nos saluda con cara de mediocridad gemida

Un monte de cerros palpitantes y ramas verdes se asoman por su cabeza

Unos dientes afilados, una boca cautivante

Y un aliento a cueva.

¡Allí es! Exclama la silla

Allí fue donde dejé los cuadernos de sueños somnolientos

Allí fue donde me miraste por primera vez y

Contemplé a Nicolás,

Allí fue mi perdición.

Entonces la joven de uñas rojas rompe la carta en mil pedazos,

Se cansa, ahora de la música, del sonido latente

Y se dirige sigilosamente en dirección

a la boca-cueva del león.

La piedra y su sombra las saludan en el acto

El caminante y su sombra piensa ella.

Se aburre de la poesía, pero no de la filosofía.

Navega por los treinta mares, suspira los siete sentidos

Y se sumerge en las profundidades del éxtasis color azul

¡Mira el cielo! Reclama Dalí,

¡Miren el cielo bastardos! ¡Escúchenlo!

Allí estaba, todo azul, primero casi negro, luego azul plomo

Casi dorado, bajemos un poco más, ¡subamos!

Degradación de golondrinas

Hambre materna

Leche desértica

Un celeste intenso con retoques de blanco

Me conformo con apreciar el blanco

Y adoro también esas sombras que nos regaló Peter pan

Y que ahora se proyectan tan intensamente en este desierto azulado

Desierto azulado

Desierto azulado

Desierto azulado

Desierto de filas infinitas, de rayas infinitas

De líneas paralelas

De líneas que se confunden con mi canto

De líneas rojas

De líneas coloreadas

Perspectiva ¿a quién querías agradar?

¿No te das cuenta que la mujer con cabeza de rosas está bailando?

¡No está bailando! ¡Está declamando!

¡Pero mejor aun! ¡Cómo no se dan cuenta trogloditas!

Grita el hombre desde lo lejos del horizonte

¡¡Tiene unas manos sobrecogedoras en el vientre!!

¡¡Fíjate en la cintura!!!

¡¡Contempla la cintura!!

Y ahí estaban, las manos de la virgen,

De la virgen santa que dio su vientre por esas telas rojas

Por ese sol ennegrecido

Y por esa lengua que rodea a la modelo de en frente

Los tacones de la mesa piden a gritos saludos de la silla

Estas se dialogan, pero muy a la distancia,

Nadie lo nota

Sobre la mesa un huevo

Bajo el huevo una mano sosteniendo la mesa

Y la mano acaricia toda la tela en profundidad

Y es la única que entiende todo

Y que destruye con su altanería

La queremos, no quiere declamar la flaca

Y los costados con la firma comienzan a cerrarse,

Llegó la hora de irnos, más nosotras siempre queremos quedarnos aquí

En este desierto subterráneo

Más saben que el tiempo apremia y que si llegan tarde

a la cueva del león no podrán entrar.

Todos se saludan.

Todos se ignoran cordialmente.

Se abrazan, se sobrecogen, se cogen

Y vuelven a sus posiciones

Hablan, golpean, gritan, lloran, saltan,

Se ahogan en un mar de lágrimas

Están todos tristes porque mañana será otro día

Y porque no quieren llegar tarde a la cueva del león.

El cielo les habla, descubren que ya no queda nada más.

Entonces la mujer con cabeza de rosas se mueve de manera sexy

La frágil serpiente de uñas rojas se inclina sutilmente

De manera desgarrante y autodestructiva a

Leer su poesía amada

Y el hombre del horizonte, la cueva del león

La silla sabia y la mesa con su hijo huevo

Respiran quietos en el desierto azulado.

Hedwig and the Angry Inch











Me gustan muchas películas, demasiadas diría yo, pero creo que me gusta esta en especial
Hedwig and the Angry Inch.

Me gusta esta película por varias razones. La primera es por las temáticas que tiene, y una de ellas es la búsqueda del amor por parte de Hedwig, la cantante transexual de una banda de Glam Rock, el cual termina en un hecho bastante triste y realista, que es el de reconocer que aun no encuentra su “otra parte” y que se da cuenta de que su condición es bastante anormal (entiéndase por el concepto de normalidad que tiene la gente hoy en día, generalizando lo más posible) me refiero específicamente al hecho de ser un homosexual. Si bien para la gente “heterosexual” es difícil el tema del amor y de las relaciones humanas, creo que el de los hombres (entre ellos obviamente, y me refiero al sexo, la tendencia sexual) debe ser quizás (solo quizás) un poquito más dolorosa y complicada que la de los heteros. (Haciendo una repasada lo más Express posible) (Y con mucho pre-juicio)

El contexto de la película (Hedwig, alemán del Berlín del Este que huye a Estados Unidos para alcanzar la fama) me parece súper interesante, ya que hay que revisar y evocar parte de la deliciosa y muy fructífera historia universal del siglo XX.

También me gusta mucho la música de la película, creo que son bastante buenos los temas que hace la banda de Hedwig. Aparte es como un estilo bien Indie Rock, y eso me gusta mucho. Aparte muchas veces hace referencias y alusiones a David Bowie, a Iggy Pop y a Lou Reed. Se nota que al director, al compositor de la música y a los que ayudaron a montar toda la película; en síntesis: a todos les apasionaba intensamente la música de todos estos cantantes.

Y el drama heavy (y el punto principal de donde gira la película); hace referencia a la desastrosa operación de reasignación de sexo a la que fue sometida Hedwig, que la deja no con una estructura genital nítidamente femenina o masculina, sino con una "pulgada" disfuncional de carne entre las piernas; aquel argumento, aquella historia tan “peculiar” me parece muy rancia y muy digna de ser trabajada como cine independiente.

La película es buena porque me parece que tiene un trabajo muy riguroso en cuanto al tema de los planos y de fotografías. Creo que se preocupan mucho de colores y contraste que puedan tomar las imágenes de la película. Aparte todo debe ir acorde y debe tener una cierta simetría. La película presenta un color, un estilo muy original y propio, aquello implica que se debe profundizar más en “aspectos técnicos” que requieran de iluminación, edición, fotografía, guión, vestuario, asistente de arte, escenografía, maquillaje, actuación etc. Lo cual necesita de mucho esfuerzo, tenacidad y responsabilidad.

Creo que han cumplido con todo ello, y ha sido bastante satisfactorio para mí, poder dar un visto bueno.

Otra de las razones que es buena es por la excelente actuación multifacética del protagonista-director, que las hacía todas! Es un maestro!, el loco canta (y canta la raja) (de hecho ahora lo estoy viendo y escuchando y creo que en vivo canta mejor que en estudio), actúa, es director, guionista, cineasta, y más en cima funciona muy bien como hombre y como mujer! Jaja, aquello me causa mucha gracia y me parece buenísimo.

Y en general creo que todo es bueno, reitero lo de la música, los gustos del cantante (que iban muy acorde a la personalidad de sus cantantes favoritos con la de él); los personajes-actores secundarios, el niñito que bailaba en la cama y se movía como loco ¡es buenísimo! ¡Muy chistoso por lo demás!, el loco chino de pelo largo que canta como mina, también es un buen papel, y un buen actor (aunque no sé si tanto), la señora, el loco que le roba los temas (y el corazón) a Hedwig, (y que resultó ser un hijo de puta). En general toda la película me parece buena y creo que cumple con mis expectativas.

Les dejo un tema de la película:

“Midnight Radio"

Hedwig and the Angry Inch Soundtrack.

Rain falls hard
Burns dry
A dream
Or a song
That hits you so hard
Filling you up
And suddenly gone

Breath Feel Love
Give Free
Know in you soul
Like your blood knows the way
From you heart to your brain
Know that you're whole

And you're shining
Like the brightest star
A transmission
On the midnight radio
And you're spinning
Like a 45
Ballerina
Dancing to your rock and roll

Here's to Patti
And Tina
And Yoko
Aretha
And Nona
And Nico
And me

And all the strange rock and rollers
You know you're doing all right
So hold on to each other
You gotta hold on tonight

And you're shining
Like the brightest stars
A transmission
On the midnight radio

And you're spinning
Your new 45's
All the misfits and the losers
Yeah, you know you're rock and rollers
Spinning to your rock and roll

Lift up your hands

viernes, 19 de diciembre de 2008

Los niños han nacido con toda felicidad

A medida que escuchaba la música comencé a sentir un poco de asco. Oía y oía y no podía dejar de sentir esa especie de repulsión en mi cuerpo.
Pero era algo completamente ajeno a la música, no tenía nada que ver con el entorno, si no que todo provenía de mí, era yo. Comencé a sudar, sentía poco a poco como mi cara iba calentándose; cuando creí que iba a explotar y que posteriormente caería en cualquier momento al piso, decidí pararme. Estaba mareada, todo daba vueltas, los colores de mi entorno se entremezclaban dando la sensación de que fuera una alucinación.
Salí del teatro y cuando me encontré en la calle, sentí la brisa helada del viento. La sensación vivida allí adentro fue disminuyendo, hasta que ya no quedó nada de ella.

Caminé por la calle oscura y cuando llegué al final, divisé a un perro, me acerqué a él, estaba echado en el piso durmiendo, lo observé unos cuantos minutos, luego seguí caminando.

No podía entender muy bien lo que había ocurrido.
Si bien toda la vida me parecía un hastío permanente, nunca creí poder sentir tal pensamiento de manera física. Mi cuerpo era víctima del dolor psicológico que estaba viviendo durante ese período de mi existencia, y lo peor de todo: el problema se estaba convirtiendo en una enfermedad fatal.

Cuando llegué a mi departamento, lo primero que hice fue dirigirme al balcón, quería contemplar la ciudad de noche. Mientras miraba los edificios con luces prendidas aun, pensaba. Muchas ideas brotaban en mi mente, era un galimatías; armaba conclusiones luego me retractaba y así sucesivamente, llegando finalmente a nada.

De pronto un ruido me distrajo, sonó muy fuerte, como que algo hubiese caído al piso, algo de mucho peso impactado contra el cemento. El golpe fue muy fuerte y comencé a sentir muy intensamente los latidos de mi corazón. Tenía miedo. Algo extraño había sucedido, de pronto miré hacia abajo y vi a mucha gente alrededor de un cuerpo que estaba tirado en el piso, la sangre corría por alrededor de este, formando diminutos ríos que fluían poco a poco.
Mientras contemplaba estupefacta tal escena, sentí que alguien me golpeó en la cabeza, caí al piso, veía borroso y cerré los ojos, desde ese entonces no recuerdo absolutamente nada más.

Me desperté en una extraña habitación, miré alrededor de esta y solo vislumbré una montonera de cables tirados en el piso, más arriba, en las paredes yacían extraños objetos que no lograba reconocer. Todo me parecía muy extraño, sentía que todo daba vueltas y que mi cabeza iba a estallar en cualquier momento; ¡Oh no! Pensé, ¡No de nuevo! ¡No por favor no! Mi cuerpo comenzó a temblar. Me es imposible describir la náusea que sentí en ese momento, ya que era mucho más distinta e intensa que la vívida en la vez anterior. De pronto súbitamente dejé de estremecerme, volví a abrir los ojos y esta vez podía distinguir todo con mucha más claridad. Comencé a sentirme mejor, todos los malestares habían desaparecido. Me encontraba más lúcida que nunca, recién en ese instante tomé conciencia de todo lo que estaba pasando, volví a alzar la cabeza para mirar a mi entorno y de pronto descubrí horrorosamente que los cables que estaban en el piso, viajaban directamente hacia mí. Yo flotaba o al menos algo me sostenía en el aire, mi cuerpo estaba lleno de cables que traspasaban mi piel, parecía ser que eran cables de supervivencia, o algo así; más no tenía certeza de que eso fuera realmente cierto. No sé por qué se me cruzó la extraña idea de que estos cables me alimentaban o me proveían de algo, que yo por supuesto desconocía.

Todo aquello comenzó a preocuparme mucho; inquietud que posteriormente fue convirtiéndose en desesperación y pánico.
¿Qué hacía allí? ¿Dónde estaba? ¿Qué era todo esto? ¿Dónde se encontraba todo el mundo? ¡¿Qué ha pasado?!
Empecé a moverme, intenté forzosamente quitarme esos miles de millones de cables, de mi cuerpo, más no podía, eran demasiados, forcejeaba y forcejeaba, gritaba, más nadie acudía, nada pasaba.

Pasaron un par de horas, y en ese lapso de tiempo logré mantener la calma. De pronto, escuché un ruido, expectante alcé la cabeza y grité: ¿Quién anda ahí?, luego, volví a escuchar otro ruido, esta vez más fuerte que el anterior, y en eso, ante mis ojos, un extraño ser me saludaba. Era un hombrecito vestido de Pierrot. Su traje era de color pastel y su cara estaba pintada de blanco, sus ojos presentaban una extraña anomalía, sus iris eran de diferente color, uno del otro, uno era rojo y el otro verde, además, presentaba pupilas de distinto tamaño: en el ojo rojo, que era el izquierdo poseía la más pequeña; y en el verde, que era el derecho tenía la de mayor tamaño.
Sus párpados y todo el contorno de estos estaban pintados de negro, y una rayita vertical, dibujada de negro también, traspasaba a ambos ojos.
Sus labios eran rojos y su expresión entera era de desgano y un poco de pena.

-Clara, darling-, me dijo el hombrecito- ¿Cómo despertaste?
-Mal-, respondí, y le grité- ¡¿Qué es todo esto?!¡¿De qué se trata?!¡¿Dónde estoy?!¡¿Qué me han hecho?!
Pierrot me sonrió, y luego prosiguió: -Mira, querida Clarisse, ¡ah! ¡Casi lo olvidaba! ahora te llamarás Clarisse. Mm. verás, es algo un poco difícil de explicar a una jovencita como tú, que viene de…
Mira, hagamos un trato, Clarisse; te explico: voy a proceder a apretar un botón que tengo justo acá, en mis manos y con esto te voy a quitar los cables que están incomodando tu cuerpecito. Poco a poco vas a estabilizarte y podrás caminar y moverte. Tú, por tu parte, y quiero que me prestes mucha atención en esto que te voy a decir, ¡No intentes huir!, por que donde vayas te encontraremos fácilmente. Segundo, no quiero absolutamente ninguna actitud violentista, me refiero específicamente a que no intentes golpearme o algo por el estilo, por que créeme las consecuencias, van a ser muy tristes, y no bromeo mi querida Clarisse.

-¡Clara!-, interrumpí.
-Sh. Sh. Calla, calla, pequeña Clarisse.
-¿Y qué es lo que me podría pasar?-, pregunté.
A lo que Pierrot respondió:
-Mm. ¿de verdad lo quieres saber?
-Sí.
-Ok. Mira, podríamos, por ejemplo, cortarte un brazo, dejarte sin un ojo; o... ¡qué se yo! Piensa en cualquier violación a tu pequeño cuerpecito, o mejor aun, imagina más allá de eso, podríamos enviarte eternamente a una pieza oscura, o convertirte en cucaracha o... ¿Cuál es tu mayor miedo Clarisse?
-¿Pero por qué? ¿De qué se trata todo esto? ¿Por qué me privan así de mi libertad? ¡¡Y cómo llegué a este maldito lugar!!
-Basta de preguntas. Ni una sola pregunta más. Se acabó.
Ahora, voy a proceder a apretar el botón y reitero, no hagas nada que yo no quiero que hagas. Debes obedecerme en absolutamente todo. Al menos si deseas que no te suceda nada malo. ¿Está todo entendido Clarisse?
-Sí, ¿Pero cómo…
-¡Perfecto entonces!

Apretó el botón, los cables comenzaron lentamente a descender, de a poco fui moviendo mi cuerpo. Cuando toqué el piso, Pierrot se me acercó, me tomó del brazo, me abrazó y me dijo: -perdóname por no haberme presentado aun. Me llamo David, para servirte-, (hace una pequeña reverencia), luego se da vuelta y dice ¡Sígueme!

David me llevó por un extraño e interminable túnel, en las paredes yacían miles de vitrinas, una seguida de otra, todas pegadas.
El túnel, cuadrado, poseía un techo y un piso, ambos de un color extraño.
En cada una de las vitrinas había algo distinto; cuando recién comenzamos a recorrer aquel túnel pude divisar entre todas aquellas, miles de seres humanos en extrañas condiciones.
En una, por ejemplo, había un hombre recostado en una tina con agua negra. Un chorro de agua le llegaba en la cara y en el contorno de la tina blanca caían hilos de pintura negra. En otra vitrina, divisé a una mujer recostada en una cama llorando, era rubia y llevaba puesto un lindo vestido rojo.

En otra, había un hombre sentado en una mesa, estaba de espalda, con las manos hacia atrás, en su cuerpo tenía unas horribles cicatrices de quemaduras, su oreja se había deformado, producto de una severa inflamación que recorría todo su cuello, comenzando en uno de sus hombros para terminar en la punta de su cabeza. En sus manos cargaba un cartel que decía su nombre “Kunio Yamashita”. En la pared de fondo se divisaba un reloj viejo y calcinado, que no funcionaba, pero no obstante marcaba las 8.15 AM.
En otra vitrina, un cura sentado en un trono de oro, y en su cara una expresión de horror. El fondo era todo de negro y el color del oro del sillón brillaba intensamente, haciendo contraste con el negro.
Así me lo llevé durante todo el viaje, contemplando a todos esos seres inmóviles. No sabía si eran reales o maniquís de muy buen material.

Cuando llegamos al final del túnel, una luz blanca brillaba intensamente, la observé y cerré los ojos, por momentos creí haber quedado ciega, pero luego volví a abrirlos y pude divisar a David que caminaba delante de mí. De pronto, un agujero negro comenzó a formarse en el piso, este empezó a crecer y súbitamente sentí que mi cuerpo iba atrayéndose a este agujero, como una especie de imán. Comprendí entonces que estaba apunto de caer en aquel hoyo negro. Caí, el impacto fue fuerte, traté de tomar la mano de David. Le gritaba una y otra vez: ¡Por favor David! ¡No dejes que me lleve! ¡¡Ayúdame!!... Más él solo sonreía, y lo peor de todo: no estaba siendo tragado por aquel infernal agujero. Alzando una mano se despidió de mí. –Adiós Clarisse.- me gritó, mientras me hundía por aquel singular fenómeno.
Caía. Caía. Sentía vértigo, no sabía hacia donde llegaría, de pronto la vi venir: era la náusea. Cerré los ojos. Era un remolino de sensaciones, emociones, pensamientos.
Frío, calor, mareo, sudor, vértigo, vómito, asco, locura, retardo, catarsis, frenesí, ilusión, sombra, ficción...
Seguía cayendo, todo esto no acababa nunca, cubría con los brazos mi cara. Y en el lapso distinguí colores, figuras. Abstracción pospictórica. Primero un fucsia y un fluorescente se entremezclaban, un verde, un rojo, un damasco, un azul, un amarillo. Luego extrañas figuras, negro y blanco, un circulo, un triangulo, un cuadrado, luego una raya roja, sobre un fondo de color damasco. Cuadrados rosados, cuadrados color crema, morados, uno encima del otro. Figuras desunidas, mezclas de colores inconexos, caos.
Luego círculos negros, círculos blancos, plomos, iban creciendo, uno pequeño, luego uno mediando, luego uno grande. Laberintos. Entre estos, números en color. Eclipse.
Quince escalas cromáticas sistemáticas fundiéndose verticalmente. Expresionismo abstracto, manganeso en violeta oscuro, azul sobre un punto, sonidos congelados, más números, números, números. Cine de cuatro cuadrángulos, celdas amarillas y negras. Fisicromía.
Luego cables, cables, sentía mi cuerpo atado de cables, poco a poco fui deshaciéndome de cada uno de ellos, volaban conmigo, caían conmigo al vacío. De pronto, abrí los ojos, todo se puso oscuro, no divisaba nada, miré hacia abajo y noté una pequeña luz blanca, que, a medida que iba cayendo se iba acrecentando, cuando la tuve muy cerca y sentí que ese era mi final y que ahí culminaría todo, una explosión detonó. Un inmenso hongo rojizo se eleva y se dispersa por todo el espacio. Sentí el calor en mis manos, como el de un animal, una gigantesca bola de fuego…Una viva oleada amarilla elevándose sobre un horizonte completamente violeta...
La última sensación, no visual y aterradora, fue cuando mis dientes me avisaron más enfáticamente que mis ojos. En el momento fatal sentí que algo vibraba en mi boca y un gusto muy definido me invadió la lengua.

Cuando abrí los ojos vi a mucha gente alrededor de un cuerpo que estaba tirado en el piso, la sangre corría por alrededor de este, formando diminutos ríos que fluían poco a poco.


Valeria Astudillo.














Disco, Libro y Película

Su disco favorito se llama life on mars?de Mary Flowers.
Es un disco de estilo Indie Rock, que contiene 15 temas.
La carátula posee un interesante y sugerente diseño, en donde aparece una muralla blanca y justo en el medio se sitúa un vidrio poralizado.
Las canciones son tranquilas, suaves. Algunas poseen ciertos matices de melancolía.
A Clara le gusta caminar por la ciudad escuchando a Mary. Considera que su voz es hermosa.
Mary canta en inglés y las letras hablan de amor, de política y algunas simplemente contienen frases sin coherencia, algo así como corriente de la conciencia o monólogo interior.
Hay un tema en especial que es muy bueno, se llama no te comas mi brazo, el cual tiene una melodía muy linda y da la impresión de ser un tema de otro siglo, específicamente un siglo ya pasado.El tema empieza lentito, es triste, casi como para soltar el llanto, pero luego a medida que avanza va cambiando el ritmo y las notas se desordenan para terminar en una melodía casi bailable.
Recomendable disco, ideal para escucharlo de noche, en la tranquilidad del hogar o en algún viaje.

Su película favorita se llama Ashes to ashes (de las cenizas a las cenizas) dirigida en el año 2030 por el cineasta inglés Jony Jordan. El film está basado en la novela del mismo título escrita por Tom Waters, quien también colaboró con Jony en el guión de la película.
Ambientada en Chile en los años 2019 y 2020, el film narra la historia de David (Antonio Mangola), un extraño y extravagante cantante que siempre viste de Pierrot en clave de tragicomedia; este poco a poco va hundiéndose en el mundo de las drogas y el exceso, para posteriormente caer, solitario, en una celda de manicomio, atado a extraños cables de supervivencia.
La película expone el problema de la legalización de las drogas en su época más cruenta, en donde la gente abusaba diariamente de fármacos sin control alguno, provocando miles de millones de muertes y problemas sociales.

Antonie Mangola fue galardonado con el premio Chilean Magnetic (Premios de cine y televisión chilenos) al mejor actor en el año 2030 y fue nominado en los Globos de oro en la categoría de mejor actor de drama o película musical. Jony Jordan ganó tanto el premio Chilean Magnetic al mejor director, como el premio al mejor guión junto con Tom Waters.

Su libro favorito se llama El mito del hombre electrónico, de Román Urbina. Este es una adaptación del antiguo ensayo de Albert Camus titulado El mito de Sísifo, en el cual se hace una analogía entre el hombre de antes y de ahora; con los mismos problemas existenciales de siempre solo que situado en otro contexto, en otra época.
La roca su cosa, su vida un carga permanente que poco a poco tendrá que sobrellevar para lograr que esta se convierta en una dicha bajo la montaña.
El ensayo en vez de situar a un Sísifo como un personaje griego, utiliza el recurso actual y expone a un ser humano postmoderno común y corriente en la misma montaña, solo que esta vez no debe cargar con una roca, si no que con un monitor pesado y de gran tamaño.

El ensayo apunta al célebre tema existencialista que intenta buscar un sentido a la vida, no encontrando más que un absurdo probablemente situado entre dos montañas, sin más, sin trascendencia, sin significado; obteniendo simplemente como valor lo que nosotros creamos. Siendo el mundo tan fútil, Román, al igual que Camus sigue con la interrogante, ¿qué alternativa hay al suicidio? El ensayo se inicia: No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio.

El libro fue publicado en el 2029, el mismo año en que la bolsa de Wall Street se vuelve a desplomar. Producto de esto, el libro tuvo muy bajas ventas, no obstante, tiempo después, en que comenzó a salir a flote y hacerse famoso.


Valeria Astudillo.

El día de Clara


Clara se despierta a las 5.30 de la mañana. Una vez que se levanta de la cama se va directamente al refrigerador. El suelo de baldosa gélido bajo sus pies le es indiferente. Toma alguna fruta, un pedazo de pastel y un poco de tallarines. Una vez que los devora se va al baño a defecar. Luego de limpiarse se lava los dientes. Después de esto prende el televisor y observa imágenes, todos los canales pasan frente a sus ojos. Se detiene y prende el dvd, reproduce la grabación de la noticia que tanto mal le hace. Llora desconsoladamente, luego vuelve al refrigerador y extrae de él un recipiente lleno de choclo cocido, al cual le agrega mayonesa y ají. Come tan rápido que se atora; para y bebe un poco de agua. Se siente mal y se dirige al baño a vomitar.
Clara se mira al espejo, observa su cuerpo y sonríe. Su antigua aversión por todo, incluso por ella misma, se ha incrementado desde la estúpida noticia.

Cuando decide que debe salir del departamento se ducha, se viste, se peina y se pone sus lentes de contacto color naranjo. Los lunes se pone los violeta, los martes y jueves opta por los verdes; Los miércoles y los viernes: naranjo, y los sábados y domingos los de color blanco. De pronto se detiene, mira sus manos dibujadas contra el blanco amarillento y sucio del lavamanos. ¿Por que lo haces? Se pregunta.
Una vez que cree que luce bien, sale del departamento con rumbo a la universidad, cuando entra lo primero que hace es observar el reloj 8:30; piensa ¿Qué sentido tiene estudiar filosofía? ¿Qué sentido tiene que el reloj marque las 8.30? ¿Que sentido?

Toda la mañana está en clases. Entremedio de estas, en los recreos, se dirige a los pastos de su facultad y se acuesta mirando el cielo y piensa; o por lo menos lo intenta. Se siente como un recipiente vacío llenándose con el mundo. A veces se va a pleno centro y observa a la gente que viene y va, observa sus rostros y se pregunta sobre la vida de cada uno: ¿Quién es esa mujer de pantalones holgados y risa falsa, que lleva un sombrero de época?, o ¿cuáles son los sueños del calvo con sandalias y anteojos verdes?
Mira los edificios, la calle, los automóviles, las vitrinas de las tiendas, el pasto, el cielo, los perros… todo; lo abarca todo. Y en su cabeza una afluente infinita de pensamientos.


Cuando expira el horario de clases vuelve a su departamento. Abre el refrigerador y esta vez extrae de él choclo crudo y sin mayonesa. Bebe un poco de agua mineral y posteriormente el último pedazo de chocolate blanco que estaba hace tres semanas en la hielera. Se siente sola y llora.
Luego duerme una pequeña siesta. Cuando despierta, se lava la cara y se dirige a la universidad – algunos días tiene clases en la tarde- cuando llega descubre que el profesor nuevamente faltó. Se pone nerviosa y se come las uñas. Compra en algún almacén o supermercado, galletas, yogurt y dos barras de chocolate. Cuando se termina de comer todo se junta con alguna amiga. Hoy está disponible Katti.

Ambas van a un súper antro. Beben alcohol y después pasean por la ciudad. Cuando deciden despedirse, clara vuelve a su departamento y esta vez sin ganas de nada, completamente cansada. No puede evitar sentirse triste y sola y comienza a llorar. Mira la puerta y espera. Desea con toda su alma que entre alguien y la salve… la salve del mundo, de si misma, de todos.
Nada sucede. Grita esperando que alguien acuda. La ciudad sigue su ritmo. Desea que todo termine.

Se queda dormida en el acto. Cuando despierta observa el reloj: 22.30 –piensa- ¿Qué sentido tiene que sean las diez y media? ¿Por que siquiera miro la hora?...Entonces comienza a sentirse vacía y no haya nada mejor que prender la tele y el dvd para observar la noticia que tanto mal le hace. Abre el refrigerador, y en él ya no queda más que una lechuga y un pote de mayonesa. Se sirve la lechuga con mayo. Ahora la comida parece introducirse automáticamente en ella. Es como si fuera aire. Luego de esto llama a sus padres, habla con su mamá, le pide que por favor mañana le lleven al departamento mercadería, ya que su refrigerador está vacío y tiene mucha hambre. Su madre le dice que quizá (solo quizás) mañana pueda pedir permiso en el trabajo para ir a dejarle personalmente la comida. Pero duda, ya que en estos casos es mejor enviar a la nana. Una vez que finalizan la conversación, Clara prende su laptop, descarga discos y escucha música. Luego lee un artículo en Internet, en el cual informa que con éxito se está llevando a cabo el nuevo proyecto implementado por el gobierno, en el que se dictan una serie de reformas hacia la educación. En varios colegios, ya se han reemplazado profesores por androides, los cuales están diseñados y capacitados para educar a todos los niños y jóvenes del país.
A Clara extrañamente ya no le sorprende, está resignada.

Va al baño y se mira al espejo, sonríe, se saca sus lentes de contacto y los deja encima del lavamanos.
Está cansada. Observa el reloj, son las dos y media de la mañana. Vuelve a su PC y escribe algunas cosas que siente. Y de paso redacta lo que será “su gran plan”. Cuando ya está destrozada y su cuerpo no da para más, se pone su pijama de osito, se lava los dientes y se acuesta en la cama. Aun no puede entender porque despierta y porque duerme.
Sonríe y se duerme.




Valeria Astudillo