martes, 4 de noviembre de 2008

Cuento Inédito


Yo soy John Lennon
Por Valeria Astudillo


Como era de costumbre, Lorenzo del monte, se dirigía a paso lento y agotado al paradero del autobús, a la espera de este. Con su dedo índice hace parar el gigantesco carro, se sube y descubre a la muchedumbre molestosa y desagradable que desde su niñez había sido su hostigosa compañera de viaje. Allí se encontraban todos, juntos, amontonados, apegados, unos con otros. Los olores se mezclaban en sucesiones agitadas, olía a axila, a vómito de guagua, a cabello limpio, a shampoo, a sebo, a rodilla, a colonia barata, a axe, a excremento etc. Y a medida que el bus avanzaba, los olores se hacían cada vez más fuertes y propensos. Lorenzo, entonces, estiraba la cabeza, respiraba profundo y trataba de resistir, de mantenerse en pie.

Se dirigía, como todos los días a los suburbios de la ciudad, allá en lo más lejano, se encontraba su agradable aposento, al cual llegaría con la máxima satisfacción, con el máximo placer, del solo hecho de pensarlo se proyectaba en su mente la sensación como de múltiples orgasmos, como si se tratara de la gloria suprema. Entonces, cerró los ojos y se sumergió en su inigualable fantasía. En eso se encontraba nuestro personaje primordial, cuando derrepente en el autobús se bajan unos cuantos pasajeros, para ese entonces Lorenzo ya había abierto los ojos, y como ya nada mejor podía suceder, y como por arte de magia, el universo conspiró en ese momento para con Lorenzo y ocurrió lo inesperado: allí frente a sus ojos se encontraba un asiento totalmente desocupado. Lorenzo miró para todos lados, y en vista de que nadie tenía el menor interés por aquella butaca, Lorenzo raudo como el viento, corrió tras ella, se sentó y volvió a experimentar la sensación que tanto bien le traía; en eso saca de su bolsillo un sorprendente e inesperado aparato, se trataba de una de sus máxima reliquias, la cual adoraba y apreciaba como un objeto sagrado, se trataba de un mp3, el cual reproducía la música que él más veneraba en el mundo. Entonces lo prendió y procedió a ponerse los audífonos, cada uno en su respectiva oreja, y escuchó; se trataba de A Day in the life. Sumido en la voz de Lennon (y en la excéntrica melodía que sobresalía de los audífonos) de pronto un inesperado pensamiento se le vino a la mente: pensaba en “la reencarnación”. ¿Por qué Lorenzo habrá tenido esta inesperada idea?. Era exactamente la misma pregunta que se hacia él. Reflexionaba, entonces, en qué era la reencarnación, y fue en aquel momento que recordó que días antes había tenido una conversación con su madre, y en su cabeza los sucesos se ilustraban vivos, a la frecuencia que él escuchaba el alucinador tema de los Beatles, entonces volvió a oír la voz de su madre hablándole: -¡Hay! Lorenzo, estoy tan cansada hijo, francamente los viajes en autobús van a terminar por dejarme postrada en la cama.- , a lo que Lorenzo le respondió: -Pero madre, deja de lado el asunto del estrés un momento y explícame como te fue con los pelao`s. -

Madre: -Je, tienes razón hijo. Hoy estuvo muy buena la clase, fíjate que hablamos sobre la reencarnación ¿Sabias tú que es una creencia según la cual el alma, después de la muerte, se separa del cuerpo y toma otro cuerpo para continuar otra vida mortal?... Según esta creencia, las almas pasan por ciclos de muertes y nuevas encarnaciones. Un ser humano, por ejemplo, podría volver a vivir en la tierra naciendo como un nuevo personaje. Una creencia reencarnacionista llamada “metempsicosis”, enseña que los grandes pecadores pueden reencarnar en un animal o una planta. -

Lorenzo recordaba las palabras de su sabia madre, como si se trataran de un mensaje divino, como si el mismo dios le enviase esa señal con algún propósito, con alguna finalidad, para lo cual, él todavía no podía descifrar.

Puso más volumen a la canción, los sonidos se multiplicaban en su oído como si se tratara de una plaga de baratas saliendo de las entrañas del intermedio que hay entre una gran roca y la tierra; escuchaba la música, la voz de Lennon, de Paul, los Bongos, el Acorde de Piano, la Batería, Maracas, el Acorde de Armonio, Cuentas de Compases, despertador, la orquesta, el trombón, el violín, etc., y entonces se proyectaba hacia el pasado, se trasladaba con su mente hacia lugares remotos, lugares en los cuales él nunca había estado. Visualizaba entonces a Lennon con, Yoko, a Paul; a sus ídolos que ahora cantaban para él. Y se preguntaba entonces ¿Qué relación había entre la reencarnación y los Beatles? ¿Qué había entre esta creencia y su muso inspirador Lennon? ¿Por qué sentía punzadas tan tremendas en el pecho? ¿De qué se trataban esas emociones incontenibles que estaba experimentando en esos momentos?.

Sentía el estómago lleno de mariposas o de peces, de serpientes vivas que se desplazaban por entre sus entrañas, que subían y bajaban, llegaban hasta lo más alto de su garganta, para luego caer hasta un poco más debajo de su pelvis. Sintió derrepente que él era Lennon, imaginó que era Lennon ¡¡¡Eso era!!! ¡¡Él creía en la reencarnación!! Creía ciegamente en que Lennon después de muerto se había convertido en una mariposa, habría muerto nuevamente, para luego convertirse en Lorenzo!!!

Que agradable se le hacía tal pensamiento, se llenaba de dicha y felicidad al imaginar que tal suceso podría ser cierto. Nadie tenía la verdad absoluta en ese momento, y hasta el día de hoy nadie puede saber qué pasa luego de que una persona muere. Entonces era lindo creer que Lennon después de muerto podría haberse convertido en él. O era lindo pensar al menos, que si probablemente eso podía ser una mentira, entonces Lennon era una mariposa, y cada vez que se posaba una en alguna hoja de por allí, entonces él podría mirarla, intentar agarrarla como si se tratase del mismo músico que ahora se presentaba ante él.

De un brusco golpe se sorprendió nuevamente en la micro, lo que antes había sido un vuelo por el cielo, ahora era nada más que la realidad misma, (ni infierno, ni paraíso) simplemente el autobús de cada día, el chofer, los pasajeros, y los olores característicos que él conocía muy bien, casi a la perfección. Recordó que tenía un audífono en cada oreja. No se escuchaba nada. Intentó prender el aparato, más se dio cuenta que este ya no quería ceder con su pedido: la pila, la trabajosa y empeñosa batería se había agotado. Lorenzo, ya más calmado guardó nuevamente el mp3 en su respectivo bolsillo y se dio cuenta que la micro estaba por llegar hacia su destino, entonces se para, camina por el pasillo, mira a su alrededor y contempla que hay uno que otro pasajero, los mira con cierta altanería, toca el timbre y entonces se baja de la micro.

Era exquisito pensar que su caminar por la ciudad, ya no era el de un ser humano cualquiera, no era un Lorenzo cualquiera, ni un Joaquín, ni un Horacio cualquiera. Si no que se trataba del mismo Lennon en persona, solo que esta vez reencarnado en otro cuerpo, en otra vida, en otra sonrisa, en otra juventud, con otra madre, con otro hogar, con otro mundo.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Cuento al estilo Cortázar

Cuando finalice este texto haga lo siguiente por favor:

Corra a mirar los postes, distinga las imágenes que se forman entre toda esa verborrea de cables; después de eso acuéstese en el medio de la calle preferentemente en el paseo ahumada, ahora, también, un lugar muy bueno para hacerlo puede ser en una cancha de fútbol, en donde estén jugando a la pelota. Cuando usted presencie un partido: No lo dude más, corra a acostarse justo en el medio de aquel partido y contemple lo que sucede, (con los ojos cerrados obviamente.)

Mire su entorno: los diarios, los parques, las micros, la gente, los edificios, las flores, los árboles, las tiendas, el piso, el cielo, las nubes (notará que en ellas hay unos monos increíbles); Respire profundo, piense, hable solo, escupa, grite, golpee a alguien si es necesario, juegue: Conozco uno que le gustará: cuando divise a alguien que va a pasar a su lado, usted acérquese lentamente hacia él (la idea es que no se dé cuenta) y le grita fuerte, (si es en el odio mucho mejor), la siguiente sílaba: ¡PA!...(Cuando vea el efecto que provocará esto en la otra persona, usted se matará de la risa); pero sigamos con el listado; Pregúntele todo a todos, baile, rásquese la cabeza, robe (pero trate de que no lo pillen, hágalo estratégicamente).

Si va en el metro y descubre que hay alguien excesivamente hermoso(a) saque papel y lápiz y dele su mail o número telefónico (es preferible que sea el mail). Cuando quiera tomar micro y descubra que su tarjetita bip no tiene plata y usted no tiene un peso en sus bolsillos: haga parar igual la micro, súbase, ponga su tarjetita en ese siniestro aparato y cuando se escuche (y se vea) ese gran sonido (y color rojo) usted mira al chofer y con un poco de histrionismo le dice: Uh, acabo de cargar la tarjeta..¡qué demonios le pasa a esta cosa! (Y le pega suavemente a la cosa amarilla) y vuelve a hacer el mismo procedimiento, una y otra vez, hasta que después el chofer se dará por vencido y le dirá: no se preocupe señor, pase no más. También puede utilizar el argumento de que le faltan diez pesos a la tarjeta. Verá que funciona.

Viva feliz. Para esto cuando se le vengan pensamientos y sentimientos tristes al cuerpo repita fuerte la siguiente frase: La tristeza no sirve de nada (en el caso de que esté triste) en el caso de que tenga muchas ganas de llorar¡ hágalo!¡llore! Pero no más de diez minutos, después de eso tiene que decir en voz alta la siguiente frase: Seguir llorando no sirve de nada. En el caso de que usted extrañe a alguien con mucho afán, la frase a repetir será: Extrañar no sirve de nada, extrañar no sirve de nada. Verá que su malestar de apoco comenzará a menguar y le vendrán unas ganas esquizoides de correr y de saltar como loco; es ahí donde tiene que volver al principio de este manual y recuperar esas ganas locas de vivir que tuvo cuando se enamoro por primera vez (y ese amor fue correspondido, obvio, sino no sirve de nada.)

Revívalo, pruebe, sonría y juegue!


Valeria Astudillo.

Cuento

Rutina

...6:00 AM. Suena el despertador, me levanto, bajo las escaleras, prendo la luz del baño, cierro la puerta, me ducho, me seco, me visto, como, salgo, tomo la micro, me subo, me siento, miro la ventana, pienso, extraño, siento tristeza, cambio de pensamiento, pasan los minutos, me bajo, camino, llego, entro, me siento, interactuo: escucho, miro, hablo; pasan las horas, me voy, camino, compro una golosina, mastico, trago, hago parar la micro, me subo, viajo, diviso el lugar para bajarme, me bajo, camino a casa, abro la puerta, subo las escaleras, me sumerjo en mi cama, encuentro un libro (bajo la almohada), leo, me duermo. Duermo, 6:00 AM...

Valeria Astudillo

Cuento

¿Quién es Juan Milchuca Torres?

(Descripciones y características ñoñas del ser humano que todos desearíamos...)

Juan es un tipo de no más de 32 años, contextura gruesa, un metro sesenta y ocho y unos ojos pardos enigmáticos y un tanto sexis.

Es aventurero, viaja constantemente; en este mismo instante si te preguntas: ¿Dónde puede encontrarse? La respuesta seguramente sería la siguiente: Debe estar sentado en una micro de mala muerte, dirigiéndose hacia un nuevo y exótico lugar en busca de entretenidas y apasionadas aventuras.

Este tipo es muy adaptable, puede vivir cómodamente en cualquier lugar y con cualquier tipo de gente. Posee un corazón valiente y tenaz, lleno de energía y con unas ansias locas de vivir y conocer cada día más.

Generalmente sus sentimientos están impregnados de una bondad y misericordia nunca antes vistos.

Es simpaticón y en ocasiones irritable, si se deja llevar por la ira es capaz de llegar a matar a alguien.

Le gusta el vino, el agua mineral, las fiestas, los días nublados y con mucho frío, el manjar, la pichanga, tocar su cabeza y extraer de ella una que otra caspa y/o piedrecillas voluminosas; palpar sus genitales, caminar, hablar en frecuencia, observar, hacerse el canchero y por ende: coquetear; le gustan mucho las chicas, adora meterse con una (distinta a la otra) cada mes (o cada semana o día), en este aspecto nuestro compañero no tiene limites: Se enamora fácilmente y de esa misma forma termina desencantándose. En comidas alucina con el puré, la chuleta, las legumbres y los alfajores. También le gusta escuchar música, generalmente alegre (cumbias, zambas etc.). Algo muy importante en su vida es el sexo, la filosofía, la masturbación, correr y respirar -entre muchas otras cosas-

Detesta la gente estúpida (a su juicio esta gente es aquella que se queda encerrada en casa haciendo los menesteres de esta.) Gente que huye de su destino y que vive con temores, prejuicios, odio y rencor. Detesta la flojera, la soledad, la depresión y los temas políticos (su cerebro es incapaz de abarcar este ámbito, probablemente esto se debe a su ignorancia con respecto al tema.)

Su manera de hablar es un tanto absurda, ya que cada vez que pronuncia las “eses” y la “Ch” lo hace con gran énfasis, escuchándose algo más o menos así: “Ssssi po’ ssstoy acá en Ccchile”. Lo cual provoca gran conmoción y mucha gracia entre los presentes que lo escuchan hablar.

No tiene casa. Y por ende tampoco donde caerse muerto. Él simplemente vive sin pensar en qué pasará en su vejez (futuro no muy lejano) y en su muerte.

Valeria Astudillo.

Cuento

Extrañar no sirve de nada.

Ana era una niña triste y muy insegura. Le costaba mucho entablar relaciones con las personas.

Un día caminando por la avenida principal de su ciudad, se encuentra un lindo perrito, el cual le ladraba y le movía la cola. Ana siguió su camino ignorando al pobre e indefenso cachorro, hasta que derrepente el animal se pone a gemir, pero esta vez lo hizo con pena, con nostalgia, con melancolía. En cada lamento que emitía, en cada ruido que salía de hocico había una especie de poder que logró poseer a Ana, haciéndola retroceder para llevarse consigo al susodicho quiltro.

Lo conservó durante cinco años, creció con él y lo llamó Ronaldo. Ana alcanzó algo que podría ser lo más importante en su vida: Una relación de amistad entre el animal y ella. Supo lo que era amar, lo que era preocuparse por alguien, desde ese entonces supo cual era su razón de existencia.

Pero un día Ana, llegó como de costumbre a casa y se dio cuenta de que el animal no estaba. Lo buscó por todos lados, recorrió toda la ciudad, atravesó calles enteras, incluyendo la avenida en donde lo vio por primera vez, más sin éxito volvió a casa, triste, somnolienta, agotada y con los ojos inyectados en sangre, con un rojo intenso y unas cuentas lágrimas recorriendo su blanca mejilla.

Se acuesta cansada, sin ganas de nada.

Al otro día despierta y vuelve a tomar conciencia; -Podría haberme ido en el sueño- pensaba, más seguía allí, viviendo, respirando, como cada día, como muchos otros humanos que rondaban por la ciudad y por el mundo entero.

Al bajar las escaleras descubre que su madre la estaba esperando en la mesa con el desayuno servido, Ana se sienta, mira la taza servida con agua caliente y escucha: -Está muerto.-

Lo que se produjo en el cerebro de Ana en ese instante no fue mucho, no puedo procesar tal información, le costó imaginar y entender el significado de lo que su madre había acabado de decir.

Con el tiempo Ana ya ni hablaba, en el colegio la tomaban por muda, su aspecto era cada vez más tenebroso, estaba flaca, casi desnutrida y la expresión de su cara inspiraba una profunda amargura y un gran desconsuelo.

Su vida volvió a ser como era antes de conocer a su amigo, pero esta vez mucho peor, patética y decadente.

Guardaba en lo más profundo de su ser sentimientos de dolor y culpa; cada día que pasaba sentía su corazón como una bolsa portadora de alfileres, peor aún, de alambres de púas, los cuales aprisionaban fuertemente el músculo; terminando, Ana, con un intenso dolor en su pecho, al finalizar la monótona jornada de cada día. Y muerta en vida se acostaba a dormir todas las noches.

Amaneció, ese día la pequeña abrió sus ojos y en su mente ya no transcurría absolutamente nada: ni un solo pensamiento, ni una sola idea. Bajó las escaleras y ahí se encontraba su madre, en la cocina, con el desayuno servido; Ana se sienta contempla la taza con agua y escucha: (como si la voz acabara con un intenso silencio que hasta ese entonces se había producido)

-Extrañar no sirve de nada.-


Valeria Astudillo.





Cuento Ficticio.

Caso

El auto iba lo más rápido posible. Por los vidrios polarizados se veían las luces de la ciudad: de faroles, casas, pubs, letreros etc. Todos se entremezclaban y provocaban una imagen psicodélica llena de colores y brillos posibles.
En el interior del automóvil iba una joven dopada, yacía en la profundidad de sus sueños, a su alrededor la acompañaban 6 jóvenes.

El baño era blanco, las paredes, la ducha, todo estaba relleno de baldosas de ultra blancura; fue allí donde la joven abrió sus ojos; se encontraba en una ducha con agua muy fría, esta contenía hielo. A un costado de ella, en la pared había un letrero con un mensaje, el cual decía: “¡llama es urgente!” Y en el otro lado había un teléfono.

Tenía una herida en su espalda, justo arriba del trasero.
La joven estaba exaltada, tenía mucho miedo. No sabía qué era lo que le había pasado.

Ahora. Cuando ya han pasado más de 25 años de lo sucedido, exclama la madre de la joven, con mucha rabia e impotencia. ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! Maldita sea! Por qué tuvo que ocurrir en ese entonces!

Esa noche la dulce muchacha fue a bailar, como lo hace toda la gente normal a su edad. En la discoteque conoció a un chiquillo, este gustó de ella y ella de él.
Pasaron un par de horas cuando llegó el momento de despedirse, más él le propone a la joven: ¿Te parece si vamos a mi departamento a seguir el carrete? Nos vamos para allá mis amigos y yo. Ella aceptó.
Cuando llegan, se disponen a conversar, a bailar, cantar y reír. Los muchachos sirven múltiples tragos; él le ofrece a ella uno en particular, un trago preparado por él “que le va a encantar”, ella sonriente lo recibe y lo bebe. Fue hasta ahí cuando nuestra amiga no recuerda absolutamente nada más.

Ella está dormida se encuentra en la profundidad de sus sueños, va en un auto rodeada de 6 jóvenes, y por los vidrios polarizados del automóvil se ven múltiples luces y colores.

En el hospital le informan a la joven que le han robado un riñón. Y que el restante no realiza sus funciones ya que está infectado, por ende deben conseguir urgentemente uno, por que le queda poco tiempo de vida.
Todos los familiares se someten a pruebas para poder donarle un riñón a la niña, más ninguno es compatible.

La madre recordaba aquel suceso con mucha tristeza, ya que su hija no pudo sobrevivir. Y pensaba: Si aquello hubiese ocurrido ahora, mi pequeña hija estaría viva.

La medicina ha creado todo tipo de órganos y ha imitado al pie de la letra sus funciones. Hoy en día ya nadie muere por falta de órganos, ya que todos estos se pueden comprar en el mercado a precios muy razonables.

Si esto hubiese ocurrido hoy, no habría de qué preocuparse.
La muchacha estaría sana y salva con un riñón de plástico, que realiza exactamente las mismas funciones del otro. Lo importante es que estaría bien, que estaría viva.

La gente ya no teme que este tipo de cosas suceda hoy en día, por que, es más ¿para qué se va querer robar órganos, si existe esta excelente alternativa, y en el caso de que por x razón llegue a suceder …¿por qué habría que preocuparse?

Es así como una fatal historia pasa al olvido. La medicina lo ha curado todo, (bueno casi todo); y por las calles ya se puede observar a uno que otro ser humano caminando feliz y radiante con más de algún arreglo particular en su cuerpo. “Se puede sustituir a la naturaleza, estando 100% conformes con los resultados”, es el pensamiento del satisfecho hombre posmodernista.

Valeria Astudillo

martes, 28 de agosto de 2007

ENSAYO

Dios: Agente regulador de revoluciones de masas.
Por Valeria Astudillo

Todo comenzó con una simple revisión de un ensayo de historia. Me encontraba apaciblemente corrigiendo las alternativas erróneas de este, cuando de repente me encontré con una que me llamó la atención, y la interpelación decía más o menos así:
Los Romanos fueron un pueblo tolerante en materia religiosa, no obstante, realizaron una serie de persecuciones violentas contra los cristianos. La razón de ello se basaba en que este nuevo credo…Y fue ahí cuando descubrí la disyuntiva de todo este asunto: d) Era contrario a rendir culto al emperador.
Comencé, pues, a analizar tal afirmación y mi atención puso hincapié en la palabra “nuevo credo”; recordé, entonces, ese himno tan venerado por los católicos y descubrí que entre mis habilidades inconcientes (porque de veras hasta ahora, nunca le había tomado el peso a tal conocimiento en mi incorporado) aquel canto me lo sabía de memoria, al revés y al derecho. Me remonté entonces hacia mi infancia, recordaba perfectamente a la hermana María ensañándonos el célebre credo.
No podía creer que el credo estuviera tan presente en mi (…); a raíz de la magnitud de tal pensamiento me asaltó una gran duda: ¿Cuánta gente como yo no habrá en este planeta tierra? ¿Cuántos muchachos no tendrán conocimientos religiosos incorporados y ni siquiera se percatan de que los poseen fervientemente? Y es que Dios y todo lo que conlleve materia religiosa está más que presente en la conciencia humana, y si no está en el conciente está en subconsciente, pero está, sí o sí, hasta en el pensamiento del hombre más ateo del planeta tierra. Está en la ciencia, a lo largo de la historia, como motor fundamental de la filosofía, en el conocimiento humano, en el día a día etc. Desde que éramos unos pequeños, aun sin criterio desarrollado en plenitud… ¿De qué forma le podrías explicar a un niño de tres años la formación del planeta tierra?
Queramos o no, Dios estará siempre presente en nosotros ya sea en materia de debate, de discusión, o de favoritismo incondicional etc.
Pero desde mi punto de vista aquello me parece un tanto peligroso, no mayormente por la sociedad actual en la que vivimos, ni por el planeta tierra en general, si no por mí misma; debo reconocer que aquello me da un miedo terrible, ya que percatándome de la situación mencionada anteriormente puedo inferir con convicción que Dios no es más que un manipulador de cerebros, es decir, que este actúa como obstáculo de pensamiento, impidiendo que la gente o masa piense a cabalidad, paralizando todo tipo de reflexión sobre su estado actual o sobre el mundo, la vida etc.
Dios provoca en los seres humanos una ideología que mi juicio es bastante de endeble, por ejemplo, el tener que creer febrilmente, evitando de esta forma creer en algo mucho más transgresor y positivo como lo es tú mismo. Creo que un señor o cosa o lo que sea que sea que esté allá arriba no va a actuar por ti mismo; al fin y al cabo el que tendrá que luchar por la vida, problemas, sueños o lo que sea que se te presente en la vida, serás tú mismo y no “una fuerza superior”. Me parece que cuando un creyente está teniendo fe en Dios, aquel acto, aquel suceso que se da, se produce principalmente por el propio esfuerzo y convicción en él mismo, a lo cual se provoca un escenario en donde queda claramente manifestado un acto de inferioridad (del ser humano ante Dios) y de ilusión (ya que al fin y al cabo el que está actuando y produciendo beneficios es él mismo). Estas circunstancias no se dan sólo con un individuo, si no que se produce con miles. Tal evento termina por provocar una ideología colectiva, formándose masas monstruosas que creen palpitantemente en esta falacia.

Otro punto importante es la moral que dictan los distintos tipos de religiones. Tachando comúnmente cierto tipo de actos como “malos”, aquellos que van contra la moral de Dios. Un ejemplo claro de este suceso es el que se da en los colegios de formación católica, en los cuales se les dicta a las señoritas a que asistan al establecimiento con el jumper debajo de la rodilla. U otro caso aun más sobresaliente como es la prohibición de métodos anticonceptivos. Ante la iglesia católica el consumo de estos es considerado inaceptable, ya que impiden la procreación. O los mismos mandamientos que el señor dicta, los cuales consisten en no robar, en no codiciar a la esposa de tú hermano etc. Ante tantas propuestas de lo que es “moralmente correcto o incorrecto” a juicio del cuerpo religioso, me dan aun más ganas reírme en su cara, y en la de todos los que creen en aquello. Me parece que esto no es más que un medio regulador de masas, sistematiza el comportamiento, reglamenta el cerebro, normaliza las ideas etc. Aquella actúa como el mismo Dios que es posesivo y tirano obligándote a llevar una vida. Dictando normas, leyes, atreviéndose a manipular un factor que puede ser tan personal como lo es ética. De esta forma observamos un monstruo temible y perverso manipulando una sociedad en la cual nosotros somos el juguete, y los títeres.
Sé que mi pensamiento no es nuevo, Karl Marx, por ejemplo re-afirma mi teoría con la siguiente afirmación: “La religión es el opio del pueblo”, compara la religión con una droga que ofrece una felicidad falsa. (Ahí vemos la mentira en la que está sometido el ser humano al creer en algo ilusorio, que claramente no es, porque es él mismo); Decía también que esta (la religión) mantenía un orden establecido en la sociedad, y animaba a las personas a ver el cielo como una mejor forma de vida. También tenemos a Freud quien llama a la “Iglesia” una masa artificial, sobre la que actúa una coerción exterior (nosotros) que tiene la finalidad de preservarla de la disolución y evitar modificaciones a su estructura. Esto es muy importante dentro de todo este dilema existencial ya que podemos deducir La invención del mismo hombre ante Dios. Nos somos más que nosotros mismos los que le damos vida. Gracias a nosotros existe. A lo largo de la historia el hombre se ha encargado de inventar seres imaginarios con poderes sobre naturales, que rayan en lo fantástico. Un ejemplo vivo de la gran fantasía de este, es el cuento tan cómico que desde niños venimos escuchando: “que cristo nació del espíritu Santo”. ¿Desde cuándo los bebes nacen de la luz divina o algo por el estilo? ¿O por que sí? Según la verdad de la ciencia los bebes nacen por que se junta un espermio con un óvulo. ¡Nunca jamás en la existencia humana se podría dar tal fenómenos!, a menos, claro, que se de en el cerebro de un cristiano alucinador fanático. Que en esos casos es comprensible por motivos ya mencionados.
Ante todo el análisis antes discutido no podemos negar que Chile es un País sometido a este fenómeno, No somos solo nosotros, esto ocurre también en el resto del mundo y es que al ser humano se le hace inevitable sostenerse por las propias: Creer en que el Dios es él mismo. Chile es un país católico y posee una formación cristiana incondicional, cada día se suman más colegios motivados por una fe en Dios, cada día nacen más y más seres humanos los cuales están destinados a llevar una vida ligada a la fe de Cristo. Pero ¿Hasta cuándo seguirá esta realidad? ¿Cuándo el ser humano podrá actuar con real libertad? ¿O cuándo este podrá actuar de manera realmente inteligente priorizando en lo que realmente importa, lo que realmente es?
Creo que esa misma energía y convicción que tienen algunos en Dios podrían utilizarla para otros fines; los mismos chilenos, por ejemplo, para cambiar su realidad existente, su mediocre educación (ejemplo). En un Domingo de Ramos de semana Santa no cuesta nada ver a miles y miles de creyentes en iglesia, en misas, etc. Pero al momento de ver cuantos hay en las calles protestando por la susodicha educación. No vemos a ninguno, (o probablemente) hay una gran reducción de número. No cuesta nada rezarle al tatita dios para que se solucionen los problemas; pero no obstante, al momento de salir a la calle, enfrentar a los verdaderos causantes de TUS problemas, es preferible utilizar el famoso argumento: “si te golpean ofrece la otra mejilla.” Acto que habla por sí mismo.
Por ende puedo deducir que Dios es un monstruo y nosotros somos unas débiles ovejitas que seguimos al rebaño. A mi juicio es un problema, y como solución inmediata creo que podrías hacer la famosa revolución interna y cambiar el mundo a partir de ti mismo; o aun más fácil puedes matarte (para FINALIZAR el problema). O También podrías irte al campo, cosechar tus papitas, y vivir solo y feliz, creyendo tu propia verdad como única y verídica. O también puedes utilizar factor tolerancia, y comprender a ese rebaño, pero sin la necesidad de unirte a ellos. Sonreírle cuando te hablen sobre su Dios y punto final. O igualmente tienes el factor “lucha”, y puedes cambiar a la sociedad, pero aquello ya es un poco más difícil porque estamos hablando de una abismante diversidad de pensamientos, y lavarle el cerebro a todos va a ser un tanto complejo; pero no se pierde nada con luchar toda tu vida por intentarlo. A la vez dejo abierto el debate con la finalidad de ustedes mismos creen nuevas concepciones y teorías para cambiar esta realidad.